TELECOMUNICACIONES

En el difícil periodo de la guerra (1991-1995), caracterizado por la pérdida de vidas humanas, el colapso de la economía, y la generación de un enorme número de refugiados (acogidos en gran número por España, que volvió a demostrar su conocido carácter solidario en aquellos tiempos llenos de inseguridad e incertidumbre), Transmadrid reinició la búsqueda de nuevos caminos. Además de perseverar en su anterior trabajo en el sector de la  construcción naval,  se decidió a promover la comercialización de productos absolutamente novedosos entonces.

Se trataba de teléfonos públicos en los que se utiliza, como medio de pago, una tarjeta con chip incorporado: tras años de colaboración y desarrollo del proyecto Telefónica y Amper Elasa, lograron fabricar un sistema de teléfonos de uso público controlado desde un único centro regional que recibía, en tiempo real, toda la información sobre la actividad de cada terminal. Por otra parte, mediante la introducción de un código permitían al usuario utilizar distintas funciones e incluso el uso gratuito del teléfono, en algunos casos. Este sistema que, en su momento supuso una anticipación del «monedero electrónico» y de las tarjetas de crédito y débito protegidas mediante un código privado, el llamado pin, fue perfeccionado en España.

Aquel avance tecnológico demostró que el teléfono público además de ser un elemento socialmente útil, ofrecía a los operadores de telefonía de cada país la posibilidad de obtener cuantiosos beneficios. Se debe tener en cuenta que en aquellos años la telefonía móvil era algo incipiente y que la posibilidad de comunicarse telefónicamente estaba restringida a las líneas fijas de casas u oficinas.

Además de cumplir su principal función, la de realizar llamadas, la tarjeta telefónica con chip resultó ser un importante soporte publicitario. Su modernidad entonces, permitía asociarla a la imagen de empresas, productos, e incluso a mensajes de carácter social, de una manera atractiva para los clientes.

Con esta información y conocimientos Transmadrid inició en 1991 negociaciones para establecer una posible colaboración con Correos y Telégrafos Croatas (HPT).Durante la visita de la delegación de la Cámara de Economía de Croacia a España en 1992, de la que formaba parte el director general de HPT, Mate Perak, se llevaron a cabo negociaciones entre Telefónica y HPT, por mediación de Transmadrid, que concluyeron con la firma de un acuerdo sobre cooperación técnica y económica entre Telefónica, con el director general Luis Rojo Serrano, y por parte de HPT, Mate Perak.

Las negociaciones entre Amper y HPT comenzaron en los primeros meses de 1992, un momento en el que pocas empresas de la Comunidad Europea tenían el arrojo de acudir a Croacia.

Amper, en colaboración con Transmadrid, fue una excepción, hecho que permitió generar la confianza inicial entre Amper y HPT.
El primer contrato por 1.000 teléfonos públicos, 500 del tipo TPM PC que sólo funcionaban con tarjeta, y 500 del tipo TPM MP que combinaban tarjeta y monedas, fue firmado en enero de 1993.

Los primeros 1.000 teléfonos fueron instalados a lo largo de 1993 y, a finales del mismo año, se firmó un nuevo contrato.

De esta manera, en Croacia se instalaron 10.000 teléfonos públicos y cuatro puestos de control (Zagreb, Rijeka, Osijek y Pula), que funcionan bajo un mismo sistema en todo su territorio, de los que Amper fue el proveedor. Gracias a dicho sistema HPT vendió, hasta 1997, más de diez millones de tarjetas que supusieron cerca de 100 millones de marcos alemanes de facturación. Las cifras conseguidas superaron con creces la inversión del proyecto.

Amper,  invirtió importantes medios en la formación de técnicos de HPT. También es destacable que todas las entregas de material relativas al primer contrato se realizaron sin ningún tipo de cobertura de riesgos por CESCE, confiando en el cumplimiento del compromiso de pago por parte de HPT.

La presencia de los teléfonos de Amper en las localidades turísticas del Adriático contribuyeron a promocionar la marca del fabricante y fueron un buen escaparate para la tecnología puntera española, lo que favoreció que, a finales de 1996, Amper firmara un contrato de suministro de 500 teléfonos para la empresa telefónica de Mostar (PTT), en Bosnia y Herzegovina.

La realización del proyecto se hizo en varias fases entregando 10.000 teléfonos públicos; hoy en día todo el territorio de Croacia está cubierto por las cabinas de teléfonos públicos de Amper.

Con la posterior privatización de HPT (Telecomunicaciones Croatas), la venta de la mayor parte de sus acciones a Deutsche Telecom y el traspaso de la fábrica de Amper-Elasa a la empresa alemana Siemens, desaparecieron los vestigios iniciales del proyecto de telefonos públicos. El nuevo propietario alemán de HT probablemente eluda hablar de la historia de los teléfonos públicos en Croacia, aunque siguen funcionando bien, con la única novedad del color naranja de los auriculares, como el color distintivo del nuevo propietario.

Estamos orgullosos de aquel proyecto que, en los tiempos más dramáticos de Croacia, hizo posible una mejor comunicación entre sus ciudadanos y posibilitó que un producto desarrollado en España y resultado de la excelente experiencia que poseía, fuera visible y útil en las calles de todas las ciudades croatas.Aquella cooperación entre empresas de telecomunicaciones españolas y croatas abrió la posibilidad de que Alcatel Cable Ibérica suministrara casi simultaneamente una cantidad considerable de cables ópticos a HPT.
De esta manera la industria española, introducida por Transmadrid, fue de las primeras que participaron en los proyectos de infraestructura del sector más dinámico de la economía croata: Telecomunicaciones Croatas.