TRANSMADRID EN BOSNIA HERZEGOVINA

La conferencia de paz y la firma del llamado acuerdo de Dayton deberían asegurar la paz en Bosnia y Herzegovina. En 1994 se creó un nuevo mapa de este Estado que reflejaba las relaciones políticas en esta antigua república yugoslava. El Estado se dividió en dos entidades, la Federación de Bosnia y Hercegovina y la Republica Srpska. Ambas se coordinan mediante una presidencia tripartita y a través del Consejo de Ministros, una estructura que debía representar los nuevos pilares del Estado.  

Un mapa político bastante complicado y las huellas indelebles de la guerra recién terminada hacían que el escenario político fuera muy inestable. Las unidades militares internacionales y la Oficina del Alto Representante nombrado por la Unión Europea eran los únicos garantes de una paz muy frágil. Las tropas de paz españolas fueron destacadas en Medjugorije, supervisando la zona de Mostar y las áreas vecinas.

En este clima Transmadrid lanzó la iniciativa de establecer lazos de cooperación entre las empresas españolas y las instituciones de Bosnia y Hercegovina proponiendo la creación de un consorcio de empresas españolas que ya tuvieran experiencia en Croacia y fueran especialistas en los sectores de infraestructuras, energía y telecomunicaciones. Desde sus propios conocimientos e iniciativa llegó a la conclusión de que en la zona de Mostar existían diversas posibilidades de negocio viables. En primer lugar, gracias al ambiente tan positivo que en esta región estaba dejando la presencia de las fuerzas de paz españolas, y también al hecho de que muchas empresas del sector público de esta parte de Bosnia y Herzegovina tuvieran ya elaborados los planes y los proyectos sobre las prioridades de la región y del país.

En 1996 los ministerios españoles de Asuntos Exteriores y de Comercio tomaron la iniciativa y organizaron un viaje a Croacia, Bosnia y Herzegovina y Serbia.
A la cabeza de la delegación española se hallaba Carlos Westendorp, entonces ministro español de Asuntos Exteriores, y el secretario del ministro de Comercio, Apolonio Ruiz Ligero. La delegación contó con un número considerable de empresas españolas y el director de Transmadrid, Aleksandar Hajduka, tuvo el honor de participar en ella.

Durante ese viaje,  se trataron principalmente los temas de reconstrucción de las infraestructuras, suministro de energía, obras públicas y sociales, y se destacó la importancia de reanudar y mejorar los servicios de telecomunicaciones en sectores como la infraestructura de cableado y teléfonos públicos. Las empresas españolas participantes además de ser líderes en sus respectivos sectores, aportaron una amplia experiencia en la región, particularmente por los logros empresariales en la vecina Croacia: Amper, como principal suministrador de teléfonos públicos inteligentes de HPT, con alrededor de 10.000 unidades instaladas y ofreciendo la posibilidad de servicios de valor añadido (tarjeta de crédito, fax, monedero electrónico, etcétera).  y Alcatel Cable Ibérica, como uno de los principales suministradores de cables de telecomunicaciones en Croacia, tanto de cobre como de fibra óptica, con 7.000 Km. de cable ya instalados, además de haber iniciado la entrega de 300 Km. de cable de fibra óptica para PTT Mostar, con financiación propia y Abengoa, grupo de empresas que opera en los cinco continentes, especializado en el campo de la energía eléctrica, el tratamiento de aguas residuales, y en sistemas de control aéreo y ferroviario lidera un consorcio formado con Elecnor e Isolux con la finalidad de ofrecer un servicio de calidad a la Región (ISINEL). Los representantes del Gobierno de Bosnia y Hercegovina, reconociendo el trabajo de ayuda y soporte llevado a cabo por el contingente de las fuerzas armadas españolas destacadas en Medjugorije, expresaron su interés por aprovechar el nivel de simpatía y entendimiento alcanzado entre ambos pueblos y trasladarlo al sector empresarial y tecnológico. En aquella ocasión fue calificado de interés prioritario el proyecto de Elektroprivreda de Herceg Bosne (compañía eléctrica de la zona de población mayoritariamente croata) que preveía la reconstrucción de la central hidroeléctrica de Mostar, destruida e inundada durante la guerra, así como la construcción de una nueva red eléctrica de alta tensión, también inutilizada en la contienda.Poco tiempo después de esta visita a Mostar empezaron las negociaciones entre las direcciones de Elektroprivreda HB e Isinel, coordinadas por Transmadrid.

En aquella época este proyecto representó el mayor contrato que la Comunidad Europea ofreció a Bosnia y Herzegovina. Gracias a un crédito FAD favorable al desarrollo de energía que se concedió a Elekroprivreda de Mostar, y a un paquete de créditos comerciales –con la participación de inversores locales–, se alcanzó una cantidad total de casi 100 millones de marcos convertibles (unos 50 millones de euros); con los que fue posible reconstruir la central hidroeléctrica de Mostar, destruida en la guerra, y reconstruir el sistema de líneas de alta tensión que integrarían toda la red.

Así se estableció otro vínculo más de cooperación entre las empresas españolas y las de BiH.

Nuevos proyectos en los ámbitos de la depuración de aguas, telecomunicaciones e infraestructuras, tanto en el territorio de la Federación de BiH, como en el de la Republica Srpska, se fueron realizando con éxito posteriormente, pese a los complejos problemas administrativos que requerían y requieren las necesarias garantías estatales.
Los proyectos de reconstrucción de la red eléctrica y los de telecomunicaciones, además de ser prioritarios en un país devastado por la guerra, también representaban vínculos de unión para un mejor entendimiento y convivencia, tan necesarios y al mismo tiempo tan marcados por los traumas de la guerra.
En 1996 se firma el contrato de suministro de telefonía entre Amper y HPT Mostar. Se trata del mismo tipo de teléfono público que se suministró a Croacia, con sistema de monedas y sistema de tarjeta chip. La introducción de dicho modo de pago, permitió igualmente participar a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre española, con el suministro de sus tarjetas chip.

En 1997 se planteó una operación mixta entre Amper y Alcatel Cable Ibérica para suministrar, mediante crédito FAD en parte, y por medios propios de la empresa publica de telecomunicaciones de la Republica Srpska, teléfonos y equipos CLL (equipos de telefonía fija con base de red móvil), y cables de fibra óptica. Un proyecto complejo por la implicación simultanea de dos empresas proveedoras españolas y dos sistemas distintos de financiación.

Basado en la misma filosofía de gestión nació un nuevo proyecto que Transmadrid inició en 1996, año en el que las instituciones financieras internacionales establecieron como prioridad la modernización de la infraestructura ferroviaria de Bosnia y Herzegovina.
La infraestructura ferroviaria de Bosnia y Herzegovina, que antes de la guerra era una de las más modernas de la región, sufrió a consecuencia de ella enormes estragos. El parque ferroviario existente también menguó, en parte por la agresión bélica, y en parte por la falta de mantenimiento.
En tales circunstancias Transmadrid promovió la idea de un tren pendular, tipo TALGO, para Bosnia y Herzegovina. Conocedores, por su demostrada experiencia en el sector ferroviario de la Yugoslavia de los años 70 y 80, se partía de una premisa clara: la necesidad de una renovación de los trenes de pasajeros.Pero con un indiscutible avance en calidad, confort y adaptabilidad, sin complejas ni costosas inversiones, que permitiera a un país mermado por la guerra, recuperar rápidamente un estatus europeo, con las mismas condiciones de vida y calidad de servicios que sus países vecinos e incorporarse a la red europea de tráfico ferroviario cumpliendo sus exigencias y normas.
El TALGO no es sólo un producto definido como tren pendular articulado, lo que hoy en día representa la punta de la tecnología española, sino que a lo largo de los años se ha convertido en una institución en este sector, llegando a ser sinónimo de tren de pasajeros en España.

Los ferrocarriles de Bosnia y Herzegovina después de la destrucción de sus infraestructuras y parque móvil, como consecuencia de la guerra y del lento proceso de recuperación en la posguerra, se encuentran en una situación en la que hay que poner en marcha acciones para lograr un sistema de transporte que conecte de forma más eficaz Bosnia y Herzegovina con su entorno regional. Con la disminución de tensiones y la mejora de la situación política en la región se plantea el restablecimiento de las conexiones ferroviarias entre Bosnia y Herzegovina y sus países vecinos.

La disolución de la antigua Yugoslavia junto con la disgregación de la antigua Corporación Yugoslava de Ferrocarriles, produjo cambios importantes en el flujo de viajeros entre los nuevos países, añadiéndose los trágicos eventos de la guerra que provocaron la interrupción total del flujo de viajeros.

En las líneas entre Bosnia y Herzegovina y entre los estados vecinos de Croacia y Serbia el tráfico ferroviario desaparece durante casi una década, a excepción de unos pocos trenes que cubrieron la línea Sarajevo-Ploce, básicamente vagones de mercancías. El volumen de viajeros después de la guerra es casi inexistente en comparación con los tiempos anteriores, las razones más que obvias: las duras consecuencias de la guerra en las relaciones entre naciones y la destrucción masiva de infraestructuras ferroviarias y del material rodante.

La implementación del tren TALGO, no sólo soluciona un problema a corto plazo, sino que marcará la política de desarrollo a largo plazo en el sector del transporte de viajeros en Bosnia y Hercegovina ya que, a medida que se vayan reformando las infraestructuras existentes (modernización completa con tecnologías de ultima generación en vías, catenarias, señalización y seguridad), permitirá al tren TALGO circular a las máximas velocidades actuales. Un avance desde 90 a los 120 Km/h. Hasta alcanzar, en un futuro, los 220/250 Km/h.

La finalidad de poder entregar el Talgo a los Ferrocarriles de Bosnia y Herzegovina en 2010 parecía en un principio utópica, romántica e inviable.Transmadrid perseguía con tesón la idea de un tren que enlazara no sólo las principales rutas de tráfico en una Bosnia y Herzegovina asolada por la guerra, sino que ese tren representara una ruta que vinculara el tráfico internacional de Bosnia y Herzegovina con sus vecinos occidentales y orientales, así como con los países de la Unión Europea.

Aceptando las sugerencias de Transmadrid,Talgo tomó la decisión clave de enviar un tren con instrumentos de medición para realizar unos trayectos de prueba en las vías férreas de Croacia y de BiH.


En el trayecto Ploce-Mostar participaron, junto con los representantes de la Embajada española, Emilio González, agregado comercial para Bosnia y Hercegovina; miembros de los Ferrocarriles Croatas y directores de los Ferrocarriles de la Federación de Bosnia y Herzegovina; representantes de TALGO y Transmadrid; además de los cuerpos de paz en Bosnia y Herzegovina.

A destacar  que aquel viaje fue el primero de un tren de pasajeros en Bosnia y Hercegovina después de la guerra. Referimos este hecho con satisfacción y orgullo, ya que incluso se nos impuso un mote, «los cowboys españoles», por atravesar el país sobre unas vías férreas prácticamente fuera de servicio para el tráfico de pasajeros.

Tras muchos  años de trabajo incansable entreTransmadrid, la dirección de Talgo y los Ferrocarriles de BiH, se firmó el  contrato con los  Ferrocarriles de la Federación de BiH.En 2011 se entregarán todos los trenes TALGO estipulados por el contrato en Bosnia y Herzegovina.

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Así se llevó a cabo con éxito un proyecto más que enlazará las ciudades de BiH, las abrirá al tráfico de pasajeros más moderno y las unirá a los países de la Unión Europea, a pesar de las dificultades que a menudo parecían insalvables.

Con este proyecto Transmadrid confirmó, una vez más, su perseverancia en la construcción de lazos de cooperación.

Tenemos nuevos retos por delante y estamos convencidos de que los Ferrocarriles de la Republica Srpska se unirán también al proyecto. Tendría un  valor simbólico, el ver un producto español de tecnología punta, sinónimo desde hace años del tráfico de pasajeros, enlazando todos los estados de la región Sudeste de Europa y mitigando las huellas de la guerra y la desconfianza.

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ESPAÑA – BOSNIA Y HERZEGOVINA unidas en busca de la paz